El Lucas de nuestra infancia,recuerdos de un pueblo y una vejez digna

Verlo me trajo mucha nostalgia y recuerdos. Lucas… su apellido nunca lo supe; solamente su apodo, “el Pato”, que a él no le gustaba mucho. Cuando éramos gurises, nos corría cada vez que le gritábamos su sobrenombre.
Era muy querido, y por momentos no tanto, en aquellos tiempos en los que andaba siempre con su mamá, la Tica.

Con el paso de los años, Lucas se fue convirtiendo en un personaje cotidiano de nuestro pueblo. Hoy, verlo en el Hogar de Ancianos, con muchos años encima pero bien cuidado, me pone realmente muy contento. Seguramente más de uno que pasa por el hogar pregunta por su huésped más famoso: Lucas.

Si no hubiera estado en el Hogar, quién sabe qué habría sido de su vida al llegar a esta edad, con la vida que llevaba en la calle. Hoy, Lucas está envejeciendo con dignidad, con sus necesidades cubiertas, recibiendo el cuidado diario que su edad requiere.
Seguramente agradecido —aunque no siempre con palabras— a toda esa gente que lo cuida día a día, como también a los demás abuelos, en cuyos rostros se refleja la tranquilidad y la alegría de estar bien.
Y eso, simplemente, no tiene precio.









