«El Flaco» Parte de la Historia del Rock Paceño


Un 11 de agosto de 2018, entrevisté al Flaco Verolín, cuando vivía en la zona del puerto.
Además de sus anécdotas, me compartió fotos y documentos de su carrera musical. Me contó: A los tres años, el abuelo Sol, le regala un tambor de juguete, con el cual da sus primeros pasos, llegando a acompañar a su padre en las retretas que la banda del ejército ejecutaba en la plaza los domingos después de misa. Recuerda “era el evento social de la semana y yo tocaba al lado de la banda con mi tamborcito”.

Luego siguió con la trompeta, “pero un día mi viejo me la quitó, porque dijo que, si no me iba a pasar lo de todos los músicos, no iba a estudiar”. Me quedé sin instrumento, pero en los años 60, todos los jóvenes agarraban la guitarra y se iban a “jeder” a la plaza. Necesitaba aprender y entonces cuenta “Jose L. Roldán, me prestaba una guitarra que había traído de Feliciano. El instrumento era muy antiguo, del año 1882 fijate que tenía cuerdas de tripa y clavijero de madera, con decirte que, para afinar, había que mojarlas”. Después evolucionamos y compraba las cuerdas en el Almacén de Tasara (en la esquina de la subprefectura).

Como mi viejo no quería que aprenda música (quería que estudie), un amigo de él (de la banda) de apellido Segovia, cuando venía a casa, me pasaba los tonos a escondidas, en una hoja de papel cuadriculada”. Por supuesto, esto contagió a los otros y terminamos todos los hermanos metidos en el tema de la música”. Con nostalgia nos cuenta “compré mi primer guitarra en casa Kuster” y riéndose acota “en el barrio nos decían “los gusanos”, porque teníamos podridos a toda la manzana”. Mi primer concierto fue con Swing 40. Toda esta movida era en los años 70 “toque con ellos por siete años”. En esa época tocar rock en La Paz era todo un desafío.

Estaban todas las letras censuradas, no se podían cantar las letras originales y siempre iba un señor de saco y corbata a controlar. Era difícil entrar en la consideración del público, acostumbrados a la música comercial “nos gritaban peste, nos decían ustedes son unos degenerados”. Por esos tiempos los hermanos Salvador organizaron el Primer Recital de Rock. El conjunto se llamaba “Extasis” y tocaban Miguel y Chiche Córdoba, Alberto Salvador (el turco que le decíamos), Benitez y el Juanchi Salvador. Te cuento una anécdota. Una vez lo contrataron para un baile de carnaval en Comercio, y largaron un tema de rock, se armó un despelote porque esa no era música que se bailaba, llegando a exasperarse tanto los ánimos, que el Indio Cardozo le tiró con una botella de ginebra y dispararon todos a la mierda. En nuestras actuaciones, iban todos jóvenes, estudiantes, hacíamos temas de Charli García, Serú Girán era nuevito, siempre hacíamos cover. En esa época, para las actuaciones nos vestía la vaquería “Robert Lewis” de Yoyi Geminiani (en verano nos daba pantalones blancos, que se lo ensuciábamos y el Yoyi nos puteaba).

El problema era como transportar los equipos, suponete que teníamos que tocar en Esquina a las 10 de la noche y a las cuatro de la tarde estábamos en el balneario discutiendo en que íbamos a ir. Le alquilábamos la camioneta a Cacho Miño o al Gordo Carlomagno, una vez fuimos en una camioneta, de un pibe Llorens, que tenía un agujero en el medio del piso, porque le había injertado la palanca de cambio, resultado a los 10 km, íbamos en un sauna, cocinados de calor. Luego continué con mis hermanos en los grupos que denominamos “Indigencia” y luego “el Triángulo” (por los tres hermanos, Pucho en batería, Lulo guitarra y yo bajo).

En los últimos años toque con la Ventana y los Harlem (con el Pepe Garcilazo).
Hoy el “flaco” ya no está con nosotros, pero queda su testimonio. La música que perdura en nuestros corazones, como parte de nuestras historias de vida. La Paz de mis amores.

Fuente: Libro “Airosa en el barranco”.

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