HISTORIAS DE NUESTRO PUEBLO : Hoy “La fórmula Perón – Quijano… de La Paz”.

Por Dr Belén López

NUESTRO RELATOR
Domingo Delfino Acosta (pero lo conocen por Víctor) nació en La Paz el 7 de agosto de 1.947 en la zona, donde la calle 9 de julio, baja para besar la arena de la costa. A los 17 años se fue a Buenos Aires y actualmente, ya jubilado de la construcción, siempre se pega una vuelta por La Paz; como en esta Semana Santa donde aprovecha para visitar a la familia, a los amigos y porque no, degustar alguna boga a la parrilla. Con el conversamos sobre esta historia poco conocida.

LA FÓRMULA
El 24 de febrero de 1.946, se realizan las elecciones en Argentina. Se impone la fórmula de Juan D. Perón (como candidato del Partido Laborista) y Hortensio Quijano (como candidato de la Junta Renovadora de la Unión Cívica Radical). En octubre de ese año 1.946, Perón llega de visita a La Paz, en el marco de las Maniobras Militares.

El PERSONAJE
La Paz tiene esos personajes que trascienden el tiempo. Uno de ellos fue el popular Jesús Rosales, pero que todos conocían como “Quijano”. Hombre que estaba ligado a la costa y al Club Comercio y que hacía sus jueguitos desplegando su magia humilde con la pelota, en las calles del pueblo. Él falleció el 10 de julio de 2019. Ahora bien ¿por qué lo conocemos con un nombre que nos es el suyo? Ahí es dónde buscamos información y por lo que consultamos.

LOS ROSALES
En la Bajada de la Cruz, vivía la familia Rosales. Don Rito y Doña Antonia, tuvieron seis hijos. Los tres varones eran Golí (de nombre Cosme, el mayor), Pacho (de nombre Rosa, el del medio) y Cala (de nombre Jesús, el menor). Pacho y Cala se asentaron en la isla. Se ubicaron en la zona que le decían “El Mirador” en la isla del medio. Allí estaban familias como los Antúnez y los Acosta. Pacho se casó y tuvo cuatro hijos. Era zurdo y siempre manejó muy bien el cuchillo, del que hacía alarde. Vivía de la caza (vendía los cueros de nutrias y lobitos), de la pesca y la recolección de cucharas del agua (para la fabricación de botones). Todo esto se comercializaba en el almacén “el Pampero” de Manungo Retamar. Cala por su parte era soltero y se las rebuscaba cazando en la isla o como peón cuando hacían rodeo de animales, pero cada tanto se cruzaba para la Bajada y visitaba su querido Club Comercio. Cuenta la leyenda que en un partido de veteranos lo pusieron, pero no hubo forma de hacerle sacar la bombacha de campo y las alpargatas, por lo que jugó así vestido de wing derecho.

EL APODO
Resulta que con el motivo de ganar las elecciones y de la venida a nuestro pueblo del presidente electo, comenzó a sonar el nombre de la fórmula en forma insistente. Digamos que se puso de moda. Los hermanos Rosales eran muy simpáticos, queridos y reconocidos. El ingenio popular bautizó entonces a los dos hermanos Rosales con los nombres de la fórmula ganadora. Los isleros les cambiaron el apodo; a Pacho lo llamaron “Perón” y a Cala “Quijano”. El trato cotidiano en la pesca sobre el arroyo San Juan o en las tertulias en el almacén de Manungo era “que hacés Perón” o “como andás Quijano”. Así llegaron sus nombres hasta nuestros días y quedarán por siempre en la cultura popular del pueblo. Porque digan lo que digan, La Paz tuvo su fórmula “Perón – Quijano”, encarnada en los hermanos Rosales. Nota: la foto de la izquierda “Perón en la isla” y a la derecha “Quijano en las calles del pueblo”. La Paz, sus historias y su gente… nuestra gente.

FUENTE.
Relato: rescate oral de Víctor Acosta. Fotos: Juan Carlos Ibáñez.

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