El hombre de 80 años padecía una enfermedad irreversible y estaba completamente postrado. La familia descubrió la insólita maniobra en pleno velorio y desató una batalla judicial con graves acusaciones.

Una historia que mezcla una enfermedad terminal, una cuidadora bajo sospecha y un trámite envuelto en dudas sacude a la Justicia. Todo comenzó en la localidad de Coronda, en la provincia de Santa Fe, donde un hombre de 80 años falleció tras luchar contra un cáncer. Sin embargo, el verdadero conflicto estalló de la manera más insólita y en el momento menos esperado.
Durante el velorio, los sobrinos del fallecido recibieron una noticia que los dejó sin palabras. La mujer que había sido contratada para cuidarlo anunció frente a todos que se había casado con él apenas tres semanas antes de su muerte. Además, aseguró que ambos mantenían una «unión convivencial» desde el año 2018. Para la familia, que se ocupaba del hombre día y noche junto al personal médico, esta versión resultó totalmente ajena a la realidad.
A través de su abogado, Alejandro Otte, los denunciantes apuntaron a un dato clínico irrefutable. El paciente se encontraba completamente postrado en una cama y recibía fuertes dosis de opiáceos para mitigar los dolores de su cuadro terminal. Frente a este escenario, la querella planteó una pregunta básica: cómo hizo para trasladarse de manera presencial, ya que, según los documentos oficiales, la ceremonia se llevó a cabo en la sede del Registro Civil local.
Firmas bajo sospecha y el peso de la herencia
La causa penal, iniciada en septiembre de 2021, busca determinar si el hombre prestó su consentimiento de manera libre y voluntaria. El expediente cobró un nuevo impulso recientemente y cuenta con peritajes solicitados por los sobrinos que pondrían en duda que la firma plasmada en el acta matrimonial corresponda realmente al patrón de escritura del fallecido.
En la mira de la Justicia no solo se encuentra la mujer que hoy figura como viuda, sino también la jefa del Registro Civil que avaló el trámite y los testigos de la boda, quienes habrían modificado su versión de los hechos tras ser citados a declarar.
Lejos de indagar en cuestiones sentimentales, la disputa se centra en las consecuencias patrimoniales del sospechoso acto civil. Detrás del acta de matrimonio, asoman los bienes que integran el acervo hereditario y el potencial cobro de una pensión estatal derivada del fallecimiento, fondos que la Justicia deberá resguardar hasta que se conozca la verdad.
Fuente Nuevo Diario web












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