The Peatonal

Noticias – Noticias de La Paz Entre Ríos Argentina – Turismo – Eventos – Farándula – Deportes – Política – Virales – Locales – Provinciales – Nacionales – Internacionales – Espectáculo

¿Qué dicen las evidencias sobre vacunas y salud cardíaca en Uruguay y el mundo?


​Recientemente se viralizaron titulares en redes sociales asegurando que las vacunas de ARN mensajero (como Pfizer) «afectan directamente al corazón». A propósito de la discusión generada por una publicación internacional sobre la comunicación de riesgos, es importante poner los datos en contexto:
​

1. Causalidad no demostrada en el estudio citante
La investigación analizó la gestión de notificaciones y tiempos de alerta en Israel. El propio informe aclara que es un estudio observacional, por lo que no demuestra que la vacuna haya causado los fallecimientos analizados ni establece un nivel de riesgo generalizado para la población vacunada.

PUBLICIDAD


​

2. El registro y vigilancia en Uruguay (MSP)
En Uruguay, el Ministerio de Salud Pública (MSP) y la farmacovigilancia nacional monitorean de forma continua los Eventos Supuestamente Atribuibles a la Vacunación e Inmunización (ESAVI).
​La miocarditis (inflamación del músculo cardíaco) y la pericarditis están identificadas desde 2021 por el MSP y organismos internacionales como efectos adversos muy poco frecuentes (frecuencia menor a 1 caso por cada 10.000 dosis), presentándose mayoritariamente en hombres jóvenes tras la segunda dosis.
​La enorme mayoría de los casos reportados a nivel local e internacional han sido de evolución favorable y recuperación rápida con tratamiento sintomático.
​

3. La relación riesgo – beneficio
Las facultades de Medicina, el MSP y la evidencia científica global reiteran que la probabilidad de sufrir miocarditis, arritmias o afecciones cardíacas graves a causa de la propia infección por COVID-19 es significativamente mayor que el riesgo asociado a la vacunación.

PUBLICIDAD


​

Información clara para evitar la desinformación:
El debate científico se centra en la transparencia y rapidez con la que las instituciones comunican los efectos adversos raros, no en el descubrimiento de un peligro desconocido.
​

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *